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Nacho Vegas - Bajo el puente de l’Ará - Canción (letra e información)

Bajo el puente de l’Ará

Esta página pretende recopilar todo tipo de información (autores, letra, discos en los que aparece, anécdotas, versiones a cargo de otros grupos ...) sobre la canción "Bajo el puente de l’Ará" interpretada por Nacho Vegas.

Discos en los que aparece

Notas sobre la canción

Autor(es) de la letra - Nacho Vegas

Autor(es) de la música - Nacho Vegas

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Letra de “Bajo el puente de l’Ará”

Serán sobre las tres de alguna madrugada hermosa,
ese hombre que ahora veis se llama Olai y es de Riosa.
Sangra y suda y corre por el centro de la carretera
que une, si es que no hay argayos, La Foz con l’Ará y La Vega.

Ved que algo le ocurre, de algo o alguien Olai huye,
quizás guarde algún secreto, quizás le bulla por dentro.
No se ve un alma en el pueblo, sobrevuelan esperteyus
y le sigue un carbonero precioso y cabecinegro.

Su cara horrorizada bajo una luna creciente
gruñe repetidamente y entre dientes “cágondios”.
En la única cabina que en Riosa se mantiene,
él entra y marca el uno uno dos.

Grita: “Lo siento, no debí hacerlo,
pero ya está hecho y lo voy a pagar”.
Y al otro lado de la línea: “Se tiene usted que calmar”.
Sigue: “Lo siento esto es un tormento,
y esta noche alguien me va a asesinar”.
Luego podréis ver su cadáver bajo el puente de l’Ará.

Volvamos ahora atrás tan solo por algunas horas,
son las siete de la tarde, ved a Olai, el de Riosa.
Camina haciendo eses, sale de un chigre en Nixeres
cuando para un Opel Corsa en el que le meten a hostias.

Sus ciento trece kilos se revuelven, da patadas
y así, pasado Morcín, logra saltar del coche en marcha.
Olai echa a correr como si lu llevara ’l diañu
y su enorme cuerpo exhausto llega a La Foz, al bar-estanco.

Y aquí haré una elipsis, no sé qué ocurre dentro,
hasta transcurridas varias horas no salió.
Olai sigue corriendo hasta el principio de este cuento,
cuando marca el uno uno dos.

Grita: “Lo siento no debí hacerlo
y ahora no me deja de atormentar”.
Y al otro lado de la línea: “Se tiene usted que calmar”.
Varios lamentos, un presentimiento
y un ruido impreciso antes de colgar.
Y ahora su cuerpo se desangra bajo el puente de l’Ará.

Plantas invasoras lucen en su funeral
y todos ríen con la misma historia.
En lo alto de l’Angliru, él mismo se dejó rodar,
y así rodaba, el valle aullaba: Olai, Olai, Olai, Olai, Olai, Olai...

Si os acercáis siquiera un poco y apartáis esas ortigas,
veréis que a Olai le han arrancado los dos ojos y las tripas.
El cauce del Riosa esta prácticamente seco,
junto al cuerpo de Olai, sentid piar al carbonero.

Sin duda aquellos ojos vieron algo inapropiado,
Olai tuvo un amigo, un minero prejubilado.
Colás se llama y él señala al expolicía
de La Vega que vendía y sigue vendiendo heroína.

¿Recordáis el bar-estanco? Su dueña se llama Nina,
dicen que amante de Olai; ahora está desaparecida.
Y aquella que habla es Oliva, la taxista alcoholizada
que sospecha de Colás; nadie la cree, está borracha.

Diz qu' ella sintiera a Colás y al exmaderu:
Voi follame a Nina y esti va cortate'l cuellu”.
Olai, del que decían que le mantenía Nina,
muy serio dijo: “Nun sabéis quién ye l’Olai”.
Tal vez las brujerías del orujo en la taxista,
pero esto es lo único que hay.

Una llamada atormentada, algo que hizo, que vio o que escuchó,
los lamentos de un hombre en plena desesperación.
Un carbonero cabecinegro, la única luz que es posible arrojar,
la única que brilló esa noche bajo el puente de l’Ará.

Plantas invasoras lucen en su funeral
y todos ríen con la misma historia.
En lo alto de l’Angliru, él mismo se dejo rodar,
y así rodaba, el valle aullaba: Olai, Olai, Olai, Olai, Olai, Olai...

Nadie se besa, nunca hay amantes
bajo el puente de l’Ará.

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